«¡Espera, no empieces a comer todavía! Primero una foto. Un momento, que quito el flash y la saco desde arriba. Ya está. A ver… Bien, y ahora del otro plato».

Lo que acaba de leer es lo que oigo cientos de veces cada semana de boca de distintas personas y en diversos lugares como cafeterías, bares de hotel y restaurantes. ¿Pero qué es? Se trata del padrenuestro del foodie. Se recita en el desayuno, se canta durante la comida y se corea con todos los asistentes a la hora de cenar. Y mejor que empecemos a conocerlo, porque el foodie se va a convertir en nuestro nuevo mejor amigo.

«Foodie /ˈfuːdi/: m. y f. coloq. Persona de gustos exquisitos en lo relativo a la comida y a la bebida». Los foodies se encuentran en una búsqueda constante de nuevas experiencias gastronómicas. Su deleite con la alimentación es un hobby o incluso un imperativo social más que una necesidad biológica.

Pero los foodies son un mercado muy lucrativo para su hotel.

Estos nuevos gourmets no tienen miedo a probar novedades en lo que a comida y viajes se refiere. Lo que verdaderamente quieren es disfrutar de experiencias y actividades únicas, y a menudo están dispuestos a pagar más por ellas. Cvent  expresó como nadie esta idea al señalar que «se pueden dejar una pasta en las comidas con tal de ganar reputación de foodie». Porque lo importante es descubrir algo nuevo y realmente único.

Estos amantes del buen comer y beber pagarán por estar en lugares que sus amigos todavía no conozcan, y pagarán más con tal de descubrirlos. Pagan por calidad, por una experiencia única, por una historia que contar. Además, los platos locales con ingredientes de la zona son la clave para llamar su atención. ¿Y qué espacios prefieren?

Buscan, sobre todo, aquellos que ofrezcan algo que contar a la familia, a los amigos y a sus contactos en las redes sociales.

La historia de un establecimiento y el origen de los alimentos son auténticos imanes gastronómicos para los foodies. Les encantan los lugares, los platos y las bebidas con carácter. Imagínese un vino de cosecha especial acompañado de unas frutas orgánicas horneadas con queso de cabra y un tierno pastel de nueces con sirope de arce.

Se le hace la boca agua, ¿a que sí? Pues antes de correr a la cocina, tengo algunas propuestas más para optimizar la promoción del hotel de cara a los foodies.

Los foodies son influyentes.

Como ve, estos nuevos gourmets cenan en restaurantes con estrellas Michelin, cafeterías recónditas o cualquier otro lugar excepcional. En sus blogs personales narran sus andanzas y estas, a su vez, ejercen influencia sobre otros foodies que siguen sus pasos. Estos amantes del buen comer y beber están inmortalizando sus experiencias constantemente para luego compartirlas en Facebook, Instagram, Yelp o cualquier otra red social. Sí, es una actividad frenética. El año pasado, la revista Wired señaló que, solo en Instagram, había más de 178 millones de fotografías de alimentos. Pero lo mejor es que toda esta publicidad del boca a boca es gratuita y poderosa, y está en Internet.

Según The Rise of Food Tourism, un informe conjunto de Skift y Ontario Culinary Tourism Alliance, «los turistas gastronómicos comparten millones de fotografías al día […], algo que aumenta el conocimiento que tienen los viajeros de las distintas cocinas y culturas, además de alimentar su deseo de probarlas». Por eso, si desea llegar a este público, deberá ganarse a alguno de sus miembros. Los foodies tienen más amigos foodies, así que establecer amistad con uno de ellos le abrirá las puertas a muchos más. Y eso es algo estupendo.

Para atraer a estos viajeros, piense como un foodie. 

El número de personas que se consideran foodies va en aumento, y cada una de ellas tiene unos gustos con matices propios, unas preferencias culinarias personales y un nivel de experiencia gastronómica diferente: no dé por sentado que a todos estos gourmets solo les interesan los típicos restaurantes de hotel de 5 estrellas. A veces comen en el hotel y en otras ocasiones salen a cenar fuera, pero lo que siempre buscan es experimentar sensaciones nuevas. Por esta misma regla de tres, perfectamente les puede apetecer una ensalada vegetal con miel de la región como la mejor hamburguesa con queso del mundo. Lo importante no es el plato en sí, sino que se lo sepan vender. ¡Seguro que hay más de un foodie con ganas de saborear el plato estrella de su hotel!

Por otra parte, este nuevo perfil de viajero está abierto a una amplia gama de posibilidades: hostales, Bed & Breakfast, hoteles de diseño, apartamentos junto al mar o rodeados de viñedos. En cualquier caso, para llamar su atención, estos establecimientos deben tener algo característico, así que le animamos a esforzarse por que su negocio destaque tanto en Internet como en el mundo físico. Con independencia del tipo de hotel, seguro que hay más de un elemento que encaja con la idea que lleva el foodie a la hora de buscar alojamiento. Prepare una experiencia gastronómica única y se lo habrá ganado.

Mandala Research, editor del informe American Culinary Traveler Report de 2013, afirma que «cerca de la mitad de quienes viajan por ocio lo hace para conocer y disfrutar de experiencias gastronómicas únicas y memorables (51 %)». Ayúdeles a descubrir la oferta de su hotel y de la zona informándoles bien de absolutamente todas las opciones gastronómicas disponibles y estableciendo una colaboración con esos puntos de interés locales. Elabore propuestas para estancias, tanto largas como breves, y piense como un foodie a la hora de preparar las ideas y los acuerdos de colaboración entre su hotel y las distintas atracciones: comida, bebida, agricultura… ¡La clave está en ser creativos!

Los foodies buscan comidas y bebidas impresionantes.

¿Tiene restaurante el establecimiento? Conviene que esta información aparezca en la web y en los perfiles del hotel en las redes sociales. ¿Hay cerca algún viñedo o granja que organice visitas guiadas? Entonces, cuénteselo a los viajeros en su blog, comparta imágenes en las redes sociales e inclúyalas en la web del hotel. Sea como sea su hotel, recuerde que las fotografías de alta calidad, la precisión en los datos del hotel y el atractivo de las descripciones son los elementos que necesita para llegar a estos viajeros.

Hasta el mínimo detalle tiene la capacidad de captar su atención. Además, los foodies buscan novedades a todas horas, así que encontrarán su establecimiento si publica esta clase de reclamos en las redes sociales. Por ejemplo, si su hotel ofrece desayunos, redacte en el blog entradas monográficas de cada componente, nunca de todos a la vez. Dé a conocer los distintos panecillos disponibles y hable de la panadería casera que los elabora con cariño cada mañana. A la semana siguiente, presente a los lectores el origen de los lácteos que se sirven en el hotel. Y así con cada uno de los manjares disponibles.

Por supuesto, no olvidemos acompañar las publicaciones con imágenes impresionantes. Puede tomar las fotografías incluso con su propio smartphone, ya que los lectores de las redes sociales valoran los contenidos auténticos, pero asegúrese de que tengan calidad. Si sus recursos son limitados y todavía no cuenta con un restaurante en condiciones, no todo está perdido, porque puede adaptar estos consejos a las características de su negocio para atraer a los foodies. A menudo, un pequeño cambio es capaz de transformar la percepción global. Por ejemplo, en lugar de servir la típica bolsita de té, sirva infusiones artesanales, con o sin miel, limón y canela. Se trata de una técnica que cuesta bien poco y, en cambio, marcará una gran diferencia. Estos curiosos gourmets se darán cuenta de cualquier detalle, lo destacarán en su blog personal, lo compartirán en las redes sociales y a menudo dejarán una opinión en el perfil del hotel… porque verán que usted se preocupa por lo mismo que ellos. ¡Enhorabuena! ¡Le damos la bienvenida al club de los foodies!

Actualice sus perfiles en Internet para atraer a los foodies.

Bueno, ya tenemos algunas ideas sobre cómo actuar con respecto al aspecto social y la web del hotel, pero no debemos descuidar tampoco los perfiles online del hotel en los metabuscadores de hoteles y las webs de reserva, que deben estar optimizados si queremos que resulten eficaces para atraer a este tipo de viajeros. A la hora de editarlos, recuerde revisar y actualizar los detalles del hotel, así como añadir fotografías atractivas del restaurante o de los platos más irresistibles que se sirvan. Si el establecimiento cuenta con un bar, es bueno incluir imágenes de él también. No olvide ningún detalle y aproveche al máximo las descripciones que pueda incluir.

Otro aspecto fundamental que debemos tener en cuenta para que el perfil funcione correctamente en los metabuscadores y en las webs de reserva es marcar los filtros del hotel correctamente ya que, sin los metadatos que contienen estos filtros, resultará mucho más difícil que los viajeros encuentren el hotel. Señale todos los servicios e instalaciones de su establecimiento, así como el tipo de hotel, sin dejar de lado los aspectos relativos a la oferta gastronómica disponible.

¿Está preparado su hotel para atraer a los foodies? Le animo a contar debajo qué tácticas le han funcionado mejor. ¿Tiene preguntas acerca de los metabuscadores o del marketing hotelero? Compártalas conmigo en Twitter España y Twitter LatAm.

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